Tarados y aprovechados
El mundo está llena de tarados. A cada paso que damos nos cruzamos con uno. Todos conocemos alguno de ellos, están por todas partes.
Son esas personas cuya única meta en esta vida es “ser más“. Más que el vecino, más que el compañero de trabajo, más… y para ello deben demostrarlo, como sea, aunque básicamente, su método para “ser más” es tener más. El simple hecho de poder lucir un objeto “codiciado” les hace sentirse bien, importantes, en la parte alta de la sociedad, la cúspide. No se conforman con un libro, no son felices tomándose una cerveza sentados en una terraza de bar, no aprecian el valor de un fin de semana en una pensión cutre cuando no puedes permitirte más. Lo tienen todo y sólo sacian su sed de codicia con más y más. Ignoran que sus codiciosos cerebros están en huelga. No saben que la sociedad no se divide en partes, sólo lo creen, y eso les hace sentir una aparente felicidad.
Luego están los del otro bando, también se creen en la “cúspide”, se codean con los primeros, los llaman de tú, pero mientras tanto, les sorben todo cuando pueden. Podríamos llamarles las sanguijuelas, los parásitos de los ricos y nuevos ricos. Les venden mierda a precio de oro (y digo mierda, porque realmente lo es), y aquellos son felices, enseñan su mierda por doquier para que hablen de su gran posición.
Pero nunca podrán disfrutar de la vida, porque su vida es una contínua lucha contra todo el mundo.
Se puede tener envidia de un cierto estatus, todos queremos un poco más, aunque sea un poquito, pero a la larga ese estatus acaba dejándote sin cerebro. Prefiero, sinceramente, seguir disfrutando de mi cerveza en el chiringuito de vez en cuando, cuando el bolsillo me lo permite. No digáis o penséis que es conformismo, sino más bien, sensatez.
Technorati Tags:
tarados aprovechados dinero estatus







