Distopía

October 9, 2006

¿Es real el ratoncito Pérez?

Filed under: Curiosidades - Administrator @ 1:06 pm

Esto que he encontrado en Las penas del agente Smith, vía microsiervos es un claro ejemplo de por qué es inútil intentar enseñar a un cerdo a cantar, o intentar razonar con ciertas personas (mayores o menores, la terquedad no sabe de de edades o madurez):

¿Es real el Ratoncito Pérez? Una fábula.

Harriet le dijo a su hermano pequeño Dan que no existía el Ratoncito Pérez: eran sus padres los que ponían el dinero debajo de la almohada.

Dan no creyó a Harriet. El sabía que existía el Ratoncito Pérez. Cada vez que ponía un diente debajo de su almohada, a la mañana siguiente aparecía dinero. Y todos sus amigos también decían que el Ratoncito Pérez les traía dinero. Y no podían ser papá y mamá porque se habría despertado cuando hubiesen entrado en su habitación y levantado la almohada. Además, papá y mamá decían que era el Ratoncito Pérez el que dejaba el dinero por las noches, y ellos nunca le mentirían.

Harriet consiguió que varios niños del vecindario le ayudaran a comprobar si el Ratoncito Pérez aparecía cuando sus padres no sabían que se les había caído un diente. Al parecer, cada vez que los padres tenían conocimiento de la situación, aparecía dinero debajo de la almohada a la mañana siguiente, pero si no lo sabían, el diente seguía ahí al amanecer. Dan dijo que el Ratoncito Pérez simplemente rechazaba participar en esos casos, y que no traería dinero si sabía que se le estaba poniendo a prueba.

Harriet sacó del armario su Kit del Detective Junior y buscó huellas en el dinero que el Ratoncito Pérez dejaba a Dan, encontrando las huellas de sus padres. Dan dijo que eso no probaba nada, porque había muchas maneras en las que el Ratoncito Pérez podía hacerse con dinero que previamente hubiesen tocado sus padres. O podía poner ahí las huellas de forma mágica para confundir a la gente. Y, por supuesto, el Ratoncito Pérez nunca dejaría sus propias huellas porque es un ser mágico.

La siguiente vez que a Dan se le cayó un diente, Harriet espolvoreó harina en el suelo, y a la mañana siguiente le enseñó a Dan las huellas de sus padres. Él dijo que eso no probaba nada: ­ probablemente sus padres simplemente se habían acercado a ver cómo estaba, y el Ratoncito Pérez había llegado más tarde. No había huellas del Ratoncito Pérez porque se puede meter por huecos entre las paredes y no tenía que pasar justamente por encima de la harina.

La siguiente vez, Harriet colocó una cámara de vídeo en la habitación de Dan y pilló a sus padres en el acto (en el acto de coger el diente de debajo de la almohada y poner dinero en su lugar, claro está.) Dan dijo que eso tampoco probaba nada. Quizá el Ratoncito Pérez no aparecía si había una cámara grabando. Quizá tiene la capacidad de cambiar de forma y parecerse a sus padres en la grabación. Quizá le pidió a papá y a mamá el favor de hacer el cambio sólo esta vez.

Harriet cogió a Dan y le llevó a la habitación de sus padres, abrió un armario y le enseñó una caja que contenía todos los dientes que se les habían ido cayendo, perfectamente etiquetados y fechados. Ella dijo que eso era prueba suficiente de que sus padres estaban cogiendo los dientes y dejando el dinero. Dan dijo que eso no era correcto; el Ratoncito Pérez probablemente les daba a sus padres los dientes como recuerdo, o quizá se los vendía para conseguir más dinero que poner debajo de la almohada la próxima vez. ¡Eh, eso explicaría las huellas en los billetes!

Harriet y Dan hablaron con sus padres, que admitieron que eran ellos los que cogían los dientes y dejaban el dinero. Dan dijo que probablemente estaban mintiendo. ¿Por qué creerse lo que dice la gente? Él simplemente iba a ignorarlo todo excepto lo que sabía: que el mecanismo de dejar un diente debajo de la almohada funcionaba. Que el Ratoncito Pérez era real.

Harriet gritó de frustración y se arrancó el pelo a tirones. Lo dejó bajo su almohada. A la mañana siguiente, aún seguía allí.

Operación Triunfo

Filed under: Críticas, Opiniones - Administrator @ 11:37 am

AAggg, como odio hablar de esto!!!! Pero al final, una persona que yo sé, me obligó a verlo (literalmente emoticon), así que, ya puesto…

El caso es que este año no hay ninguna Edurne (oooohhhhh emoticon).

Y entrando en el tema, no estoy de acuerdo con lo de echar a dos personas a las puertas en la primera gala, pero es lo que vende, nos gusta el morbo, presenciar cómo la gente llora al ver rotas sus ilusiones (cabrones). Y claro, esto se une a otra injusticia (ya van dos y todavía no ha empezado el programa), y es el hecho de que la gran mayoría del público que vota, son quinceañeras cuya única inquietud es ver tíos. A ellas no les importa quién canta mejor o peor, quieren chicha, así que, puestas a echar, echan a las tías, por supuesto. Ayer echaron a las dos chicas y dejaron dentro a los dos chicos. No entiendo demasiado de música, pero sé lo que veo, ninguno de los cuatro lo hizo bien, pero entre ellos, una de las chicas (Claritzel se llama) no merecía salir, al menos, no antes que los otros tres, que parecían estar en un karaoke con los amigos… en fin, es lo que tenemos. Al menos espero que la murciana llegue lejos (no canta nada mal la tía).

Elecciones

Filed under: Reflexiones - Administrator @ 11:09 am

Esta mañana he leído uno de esos emails con power point que hablan sobre cosas bonitas de la vida y que, normalmente, no me molesto en leer. Pero este me ha gustado:

Cada mañana me despierto y me digo a mi mismo: “Tienes dos opciones hoy: puedes escoger estar de buen humor o puedes escoger estar de mal humor; escojo estar de buen humor”. Cada vez que sucede algo malo, puedo escoger entre ser una víctima o aprender de ello. Escojo aprender de ello”.
Cada vez que alguien viene a mí para quejarse, puedo aceptar su queja o puedo señalarle el lado positivo de la vida. Escojo señalarle el lado positivo de la vida.
Todo en la vida es acerca de elecciones. Cuando quitas todo lo demás, cada situación es una elección. Tu eliges cómo reaccionas ante cada situación, tu eliges cómo la gente afectará tu estado de ánimo, tu eliges estar de buen humor o mal humor.

Elecciones, muchas veces es difícil elegir la mejor opción o nos dejamos llevar por los impulsos, pero es conveniente pararse a pensar en las consecuencias que puede tener una determinada reacción.
Como dice una canción de Mago de Oz:

“Es Sabio contar hasta diez”

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