Calidad de vida o Cultura
Sergio es un chico de 22 años que por razones que escapan a su control tuvo que dejar de estudiar para ganar algo de dinero trabajando. Le iba bien, quería ser arquitecto porque se le daba bien el dibujo, tenía imaginación y se veía perfectamente capaz. Es una carrera larga y costosa, tenía que desplazarse a otra ciudad para estudiarla con el enorme gasto que conlleva, así que tuvo que elegir. Sus padres estaban dispuestos a sacrificarse por él aunque se dejasen la vida en ello. Tiene dos hermanas menores que aún estudian en el colegio. Su conciencia no le permitía ver cómo su padre trabajaba diez horas diarias y su madre otras tantas, llegaban por la noche exaustos, sin ganas de hablar y con los ojos cada vez más entristecidos porque querían ofrecer a sus hijos algo mejor y no lo conseguían.
Pensó trabajar para pagarse los estudios y no depender de nadie, pero ni siquiera eso bastaba. "Más adelante, si puedo permitírmelo, estudiaré".
Ahora trabaja, tiene un sueldo muy bajo pero al menos puede ahorrar algo, ayudar a su familia y pagar sus propios gastos.
A sergio le encanta leer prácticamente cualquier cosa, así que de vez en cuando compra alguna revista o libro hasta que lo ha terminado y vuelve para comprar otro, o bien va a la biblioteca y coge uno prestado. Ahora, después de ahorrar algún dinero, se ha comprado un ordenador que comparte con sus hermanas y lo ha conectado a internet. También le encanta la música y el cine, tanto como la lectura. Pasa mucho de su tiempo libre escuchándola. Antes, sus amigos le hacían copias de sus grupos y canciones favoritas. Ahora que está conociendo internet dice que no necesita de sus amigos, está más contento porque además de leer todo cuando le interesa, puede conseguir esa música bajándola. Los discos de sus grupos preferidos los compra porque le gusta tenerlos originales, pero no puede permitirse demasiados, quizás uno cada dos meses, pero ahora piensa: "si no me pudiese bajar la música de internet, si mis amigos tampoco pudiesen, estaría condenado a NO escucharla, es demasiado cara. Y el cine, lo mismo, las entradas por las nubes y si quieres palomitas y un refresco… ahora sin embargo es genial, ojalá hubiese tenido internet mucho antes".
Ahora y desde hace demasiado tiempo, las sociedades de gestión tachan a gente como Sergio de DELINCUENTES, quieren que todos paguemos por la cultura, sea de la forma que sea, incluso en las bibliotecas, y si no podemos permitirnoslo, es preferible que nos quedemos sin cultura.
¿Hasta cuando?




